HISTORIAS (3)
Llegamos a lo que parecía ser mi nuevo “hogar”, una casa relativamente grande, 2 pisos, muchas habitaciones y una enorme puerta roja, los padres de la mocosa me llevaron a su habitación, caminaba en silencio pretendiendo que seguía en shock, aparentemente había funcionado pues no me preguntaron nada, solo me recostaron, la mujer beso mi frente y apagaron las luces. Fingí dormir por unos 20 minutos, claro no desperdicie ese tiempo, metí mi mano bajo la pijama y por fin le di un buen agarre a ese par de tetitas que me cargaba, la sensación era indescriptible, podía escuchar mis gemidos; que callaba a propósito, era de lo más erótico. Baje mi mano despacio, levante el pantalón de pijama que me habían dado en el hospital y comencé a tocar mi nuevo equipo, estaba empapada, era como un grifo abierto, y me encantaba, subí mi mano lentamente para oler aquellos fluidos, el aroma era delicado, procedí a probar mis nuevos jugos repitiendo el ciclo un par de veces. Luego de que todo ruido ces...